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Los árboles ofrecen un campo ilimitado al pictorialista, no sólo como parte de un paisaje, sino también como estudios en si. Para que tenga éxito la fotografía de árboles requiere habilidad para escoger el tipo o especie de árbol, la iluminación, la colocación y el tratamiento posterior.
Aparte de su belleza intrínseca, los árboles son muy útiles en la composición de paisajes. Usando las ramas como primer término, con el tronco o sin él, puede a menudo disimularse un cielo liso. Y también darse una impresión de espacio sacando por detrás el contorno de una colina distante, un valle visto desde un puente u otro paisaje abierto.
Un simple árbol o grupo de árboles de aspecto raro pueden convenir al carácter o al estilo de un sitio particular, como, por ejemplo, a lo largo de la costa del Atlántico en Inglaterra, donde el viento del suroeste dobla las ramas hacia el interior en un ángulo agudo haciendo que todas crezcan en una dirección.
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Tipo de árbol.
Como la composición se basa principalmente en equilibrio de masas debe tenerse en cuenta la forma de los árboles y la distribución de sus ramas. Los árboles que se extienden a lo ancho como los cedros, los robles y los castaños se prestan a una fotografía horizontal, mientras que los árboles altos como los olmos y los álamos requieren un formato alto.
En la fotografía se incluye siempre la base del árbol, de lo contrario el resultado puede parecer poco natural y sobrecargado en la parte superior, Debe enfocarse cualquier rama que se proyecte hacia la cámara lo mismo que el tronco principal, por lo tanto, hay que ponerse a una distancia y usar una abertura que de la profundidad de campo necesaria. Las ramas y formas del follaje de mal aspecto deben evitarse en lo posible, probando diferentes puntos de mira.
Iluminación.
La iluminación frontal o plana se usa rara vez, ya que el árbol es un objeto redondeado y debe modelarse. Este punto no es tan importante como en la niebla o la neblina donde la separación de planos es más importante. La iluminación desde abajo con sus largas sombras produce un efecto más agradable que la iluminación desde lo alto, y por esta razón es casi imposible hacer buenas fotografías durante junio, julio y agosto entre las 11 y las 15 horas cuando el sol está alto sobre el cielo.
NdelE: junio, julio y agosto en el hemisferio norte, noviembre, diciembre y enero en el hemisferio sur.
La iluminación desde detrás rara vez da buenos resultados con árboles espaciados o de hojas pequeñas, tales como el fresno y la oxicanta, pero puede ser muy eficaz para los árboles de muchas hojas, como los castaños, los sicomoros, las limas, etcétera. Hay poco que decir sobre la fotografía de árboles abiertos o desnudos respecto a las condiciones de la iluminación desde detrás, ya que el resultado puede salir duro y estropeado por el halo debido a la difusión de la luz a través de las ramas.
Disposición.
La disposición del sujeto incluye por detrás el cielo y alrededor otros árboles y la configuración del paisaje. La dificultad mayor estriba usualmente en separar un árbol o un grupo de árboles de sus vecinos.
El fotógrafo debe mirar siempre por detrás del sujeto para asegurarse de que el fondo está libre de objetos insospechados, como edificios, postes de telégrafo, etc., y debe cambiar de punto de mira si fuese necesario para eliminarlos. Debe también evitarse mezclar árboles de distintos tipos; los pinos no encajan bien con los robles, limeros, etc., y nunca deben rodearse los árboles altos con especies bajas achaparradas. Generalmente el fondo mejor es el cielo, siempre que sea interesante y no un simple papel blanco.
Tratamiento.
A menos que la cámara vaya provista de un frente descentrable, los árboles presentaran el mismo tipo de problemas de perspectiva que los edificios altos. Si el fotógrafo pretende incluir todo el conjunto desde un punto de mira próximo, se verá forzado a inclinar la cámara. Pero si la levanta parecerá que el sujeto se está cayendo hacia atrás, ya que las líneas verticales se inclinan hacia lo alto.
La solución es alejarse a un punto de mira más distante desde el cual pueda ponerse la cámara a nivel y abarcar el conjunto. Esto da inevitablemente una fotografía recargada por arriba, en la cual la mitad inferior está vacía y toda la materia del asunto se acumula arriba. Pero este problema se resuelve fácilmente separando el fondo que sobre, al ampliar el negativo o recortándolo de la copia.
Las ramas o grupo de ramas seleccionadas deben enfocarse nítidamente con la mayor abertura posible para que se desenfoque el fondo. A menudo es mejor un cielo sin nubes como fondo que uno cubierto con nubes a trozos. Usando un filtro amarillo o verde con película pancromática se evita una reproducción del verde del follaje en tonos oscuros poco naturales y se da algo de tonalidad al azul del cielo.
El objetivo de foco largo es una gran ayuda para fotografiar flores con detalle, y evita la distorsión que se produce al usar un objetivo de foco corto desde cerca.
Arboles en invierno.
Los árboles en invierno requieren puntos de mira cercanos o de primer plano que refuercen los signos característicos de la estación, por ejemplo, la nieve, la lluvia o la niebla, No importa que el brillo del sol sea débil, esto es necesario para los efectos de lluvia y nieve, y la sensación de niebla se acentúa cuando hay árboles a distintas distancias de la cámara para dividir la fotografía en planos más cercanos, medios y distantes.
Los árboles flacos y angulares contra un cielo encapotado dan una mejor impresión del ambiente invernal que los árboles cuyas ramas se mecen graciosamente, aun cuando estén cubiertas de nieve.
Arboles en primavera.
Los estudios primaverales piden puntos de mira en primeros planos que muestren las hojas abriéndose, los capullos jóvenes y las flores. Como en muchas otras ramas de la fotografía, una parte es mucho más eficaz que el conjunto.
Frecuentemente una simple rama o el rocío fotografiado cuidadosamente de manera que se perciban los detalles delicados constituyen la mejor fotografía de todas. Ésta requiere una disposición cuidadosa y un punto de mira que haga que la rama llene la fotografía de una forma elegante. Una luz de día medianamente fuerte y oblicua mejora la reproducción de los detalles y permite usar exposiciones cortas. Para contrarrestar el movimiento de las ramas con el viento se requieren velocidades de obturador de 1/100 de segundo o más rápidas.
Arboles en verano.
Durante los meses de verano los árboles se manejan mejor en términos de masas y efectos de sombras que como estudios detallados. El follaje espeso y polvoriento y la iluminación dura, características de la estación, hacen que sea la menos interesante para el fotógrafo.
Arboles en otoño.
Por el contrario, el otoño, en sus tintes variados y su cadenciosa caída de hojas de tonos claros, ofrece espléndidas oportunidades para fotografía en color y monocromática. La iluminación desde atrás hace de los primeros planos de las hojas doradas un delicioso material para la fotografía. Para obtener buenos efectos en este tipo de fotografías puede usarse un filtro naranja que da luz a los tonos dorados.
Los árboles de muchas hojas dan generalmente las mejores fotografías cuando tienen el sol detrás.
Bosques.
Los estudios de bosques son más difíciles a causa de sus contrastes extremos de luz. La escala de tonos es muy amplia, requiere película pancromática rápida para que pueda darse suficiente exposición a las sombras profundas sin quemar los claros. Las emulsiones más lentas o más contrastadas son totalmente inutilizables.
Los fotógrafos que no están preparados para las dificultades del revelado de los fuertes contrastes de este tipo de escenas deberán evitar el interior del bosque y hacer sus fotografías en los claros o en la linde del bosque.
Las avenidas de olmos, limeros, castaños de Indias, etc., dan escenas naturales en casi todas las épocas del año.
Los manchones de luz entre las formaciones de las ramas deben evitarse en lo posible.
Para sacar fotografías de árboles pueden utilizarse casi todas las cámaras, pero el fotógrafo que desee especializarse en esto deberá proveerse de una cámara portátil de media placa o de placa entera que de todos los movimientos usuales de estas cámaras, y de una colección de objetivos de diversas distancias focales.
Para esta clase de trabajo, aunque la gran profundidad de campo de las cámaras miniatura representa una ventaja, carecen de facilidad para corregir la perspectiva y no pueden dar la delicadeza de detalles obtenibles con las cámaras mayores.
Véase también: Paisajes.
Biografía: EFF.
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