Maquinas filosóficas

philosophical machine.

 

En la primera mitad del siglo XIX, se diseñaron numerosos dispositivos ópticos, los juguetes o instrumentos filosóficos, con el objetivo de instruir sobre los principios científicos a la par que entretener y disfrutar.

Más que instrumentos de control de la naturaleza eran artefactos proveedores de asombro e ilusión.

Las máquinas de mirar, las cabezas parlantes, los fonógrafos y los kinetoscopios, entre otros, conformaron un catálogo de maravillas; juguetes filosóficos destinados a confundir los sentidos y transformar la apreciación del mundo.

 

Todos esos juguetes originan efectos visuales mediante la acción manual.

 

Para su funcionamiento, requieren la coordinación de la mano y el ojo.

 

Manuales y perceptuales a la vez, supusieron una gran novedad en la moderna producción tecnológica de imágenes.

En el placer de la acción y en las imágenes así obtenidas, reside el gran atractivo de estos dispositivos ópticos. Sencillos en apariencia, los taumátropos, zoótropos, fenaquistoscopio, praxinoscopio o en caleidofono, deleitaban a sus observadores en el siglo XIX. Eran ciencia y también juegos de salón.

 

Podríamos verlos como antiguos instrumentos de divulgación científica.

 

No solo reproducen imágenes, sino que, de hecho, las producen. Máquinas para ver, cuando accionamos un juguete óptico no tocamos las imágenes, que son solo para los ojos, tocamos el juguete.

 

Biografía: PPP.

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