(1857-1927). Actor y fotógrafo francés.
Jean Eugène Auguste Atget se especializó en fotografiar París desde 1898 en adelante; el valor artístico y documental de sus fotografías no se reconoció hasta después de su muerte.
Biografías publicadas: Atget, Photographe de Paris, por Pierre Mac-Orlan (París, 1930) y World of Atget, por Berenice Abbott (Nueva York, 1964).
Biografía: EFF.
Atget inicia estudios de arte dramático en París, los que no logra concluir. Sin embargo, con esa experiencia trabaja durante más de 10 años como actor de provincias, sin conseguir obtener más que papeles secundarios.
Desvinculado de la compañía teatral, decide establecerse en París donde se inicia como pintor, sin lograr repercusión alguna de su obra.
Resuelve entonces, rondando los 40 años, dedicarse a la fotografía, abriendo un pequeño estudio. Originalmente ofrecía fotografías de paisajes pintorescos para artistas.
Inicios en la fotografía.
Además de los «Documentos para artistas», Atget se dedica a sacar retratos de personas en plena calle y empieza a crear lo que sería su obra más conocida: una colección de fotografías de la vida diaria de la ciudad a principios del siglo XX, especialmente de aquellas zonas, oficios o modos de existir urbanos en desaparición, luego de las reformas que sufriera la ciudad desde mediados del siglo XIX, por iniciativa del barón Haussmann.
Monumentos, parques, vendedores, prostitutas o escaparates son algunos de sus temas más recurrentes de una colección que alcanzó más de 4000 imágenes.
Tras su muerte, la fotógrafa americana Berenice Abbott, que inició su carrera como asistente de Man Ray, adquirió sus negativos.
El museo de monumentos históricos de París consiguió 2000 trabajos de Atget en 1927.
Biografía: PPP.
Relación con el surrealismo.
Sus fotografías tienen gran fuerza de sugestión, reflejan la cotidianidad parisina, de una forma espontánea, libre de las ataduras de otros movimientos artísticos.
Al final de su vida, su figura ya era conocida entre escritores y pintores de la época.
Los surrealistas lo encumbraron viendo en sus imágenes, sobre todo en las figuras reflejadas en las vidrieras, una visión que sugiere algo fantasmal.
Las fotos de Atget fascinaron a estos artistas surrealistas por su capacidad intuitiva para registrar los objetos familiares y aislarlos de sus relaciones lógicas con el entorno, descontextualizando y desactivando sus funciones cotidianas, y dándoles así un nuevo carácter significante.
La fotografía directa, sin manipulación alguna, posee intrínsecamente todas las condiciones necesarias para subvertir mágicamente las relaciones entre las cosas reales y convertirlas en imágenes surreales.
En consecuencia, Atget se va a convertir en un precursor involuntario del surrealismo, puesto que se ocupó de rescatar los objetos de la calle para transformarlos en fantasmagorías revelándose en mitad de lo cotidiano.
Esta estética del objet trouvé, en tanto que hallazgos inesperados, será una de las máximas de la fotografía y también de la práctica surrealista de entreguerras.
No es extraño por tanto que la obra de Atget influyera tanto sobre la estética surrealista.
Reconocimientos
A pesar de esa popularidad en alza murió en la miseria. En Estados Unidos está considerado como un maestro de la fotografía y Francia lo vuelve a descubrir desde los años 80.
Biografía: PPP.